





| Impuesto a comida chatarra: ¿Seguirá Chile el ejemplo de otros países a nivel mundial? |
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Gran revuelo ha generado la posibilidad de incrementar en un 20% los impuestos a la comida chatarra dada a conocer por el Ministro de Salud, Dr. Jaime Mañalich. La iniciativa llama a combatir la obesidad, especialmente en menores de edad. De acuerdo al INTA, el 17,2% de los niños de 1° básico en Chile es obeso. Los índices del mapa nutricional de la JUNAEB muestran que, hasta hace un par de años, cerca del 45% de los niños en etapa preescolar sufrían de sobrepeso u obesidad, tendencia que aumenta sostenidamente año tras año.
La comida rápida desencadena en el cerebro respuestas similares a las que origina la adicción a las drogas, que se consume de forma compulsiva en ocasiones, originando placer. Un reciente estudio de la Universidad de Carolina del Norte arrojó que, subir un impuesto de un 18% a la comida chatarra, ayudaría a bajar 56 calorías por día a un estadounidense promedio. El pasado 10 de marzo, Rumania se convirtió en el primer país del mundo en tener un impuesto a la comida rápida. La actitud del Ministro de Salud Rumano, Attila Czeke, introdujo impuestos a los fast-food y a la industria de queques y caramelos, snacks y papas fritas, y bebidas soda, excepto agua y jugos embotellados. Taiwan, en tanto, analiza la situación y, de ser aprobada, la moción de ley para adjudicar impuestos a estos productos entraría en vigencia el 2011.
La idea de gravar la comida chatarra con impuestos más altos podría llevar a desincentivar su consumo, y compensar lo que el Estado gasta en salud por obesidad y sus consecuencias. Sin embargo, ¿evaluarán los chilenos los beneficios de una medida como ésta?, ¿qué pasará con la venta de fast food en supermercados y minimarkets?, ¿la decisión podría incluir, a futuro, la suspensión de ‘ganchos publicitarios’ como el regalo de juguetes a niños en comida chatarra?
Dra. Eliana Reyes |
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